Homeopatía

Para citar este artículo:
Sarmiento Botero, Jaime Norberto (Abril de 2016). Homeopatía. Web universo arke. blog-topos, Escritos. Recuperado de: http://www.universoarke.com/blog-topos/escritos/homeopatia. Diciembre 04, 2016 - 13:18
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chacras
Chacras

Resumen:

Toda correcta terapia homeopática, como en cualquier buen procedimiento clínico, tendrá una anamnesis que incluya todos sus comportamientos psicológicos desde la infancia, los pequeños y grandes traumas afectivos que hayan podido generar alteraciones corporales, y al tener un completo cuadro sinóptico del estado general del enfermo, se sabrá que circuitos volver a restablecer, si el trasfondo del paciente no es removido por el terapeuta, el paciente no tendrá la mejoría profunda y completa deseada.

En la ciudad de Meissen, Sajonia, nace el 11 de abril de 1755, Christian Samuel Friedrich Hahnemann,  el padre de la homeopatía, inicia estudios Universitarios como becario y los finaliza en las universitarias de Lipsia y Viena, doctorándose en 1779 en medicina.  Christian abre su consultorio en Desau en 1781, ejerce la profesión durante 10 años y su habilidad médica y sus publicaciones le darán gran prestigio, formando parte de la Sociedad  Económica de Lipsia y de la Academia de Ciencias de Maguncia.

Rápidamente los conocimientos académicos lo desilusionan, dejando gran vacío en las posibilidades terapéuticas de la época, cierra el consultorio despachando a su numerosa clientela; y para sobrevivir con su esposa y la numerosa prole, traduce libros de medicina y en 1792 publica en Frankfurt “El amigo de la salud” y un Diccionario de  farmacia. Durante la traducción de la Materia médica de Cullen, famoso tratado de farmacología de la época, aprende por observación que los síntomas de la corteza de quina son semejantes al paludismo y toma durante 5 días 2 veces al día, dos gramos y comprueba que todos los días, a la misma hora, presenta fiebres intermitentes. Siguió experimentando en sí, con los hijos y los pacientes durante 40 años sustancias como la belladona, azufre, mercurio, arsénico, oro, acido fosfórico, cinc, opio, dulcamara, hasta completar 61 remedios de la época y denominó PATOGÉNESIS DEL REMEDIO; estos fármacos provocan los mismos síntomas que pueden curar.

Este primer descubrimiento resumido en la frase latina “similia similibus curantur” se resume como “toda sustancia medicinal provoca, en el hombre sano, aquellos síntomas que pueden curar al enfermo y es denominada homeopática (del griego όμοιος, similar y Φατος, enfermedad similar a su poder tóxico.) Es por ello que cuando se administra un medicamento homeopático, el paciente puede empeorar su cuadro clínico, si tiene fiebre inicialmente puede empeorar, para luego presentar la mejoría, a éste fenómeno en homeopatía se denomina CRISIS DE CURACIÓN. Por ello suspender los síntomas con productos homeopáticos o con medicamentos químicos, sin entender que es verdaderamente curar un paciente, se hace una trasgresión a las normas Hahnemanianas.

Es importante recordar que la materia es energía condensada y la energía es materia sutil o radiante.

El segundo descubrimiento de Hahnemann es la DILUCIÓN, que es tomar una sustancia de origen mineral, vegetal o animal (soluto) y agregarla a un líquido (solvente) y la tercera observación es DINAMIZARLA (sucusión), es decir, agitarla fuertemente durante un minuto para que el soluto se mezcle y combine en el solvente, entregando toda la información energética al solvente, por su efecto vibracional.

El procedimiento, de dilución y dinamización es como sigue: se toma 1 c.c. de la sustancia concentrada que llama tintura madre y se disuelve en 9 c.c. de solvente, que puede ser agua destilada se agita fuertemente durante un minuto, se forma lo que llamaría dilución 1 o D1; con otra jeringa que contiene 9 c.c. de agua destilada se agrega 1 c.c. del dinamizado anterior y se agita nuevamente durante un minuto, formando lo que denominamos dilución segunda D2 y así sucesivamente hasta 30 o hasta 100 o mas según cada dilución.

La acción fisiológica de una célula resulta aumentada o disminuida en relación con la intensidad del estímulo (Ley de Arndt-Schultz). Las estimulaciones débiles aumentan la capacidad vital, las fuertes la frenan y las exageradas las eliminan.

Por ello Hahnemann, diluyó las sustancias tóxicas al máximo para lograr la mayor  dispersión del fármaco y observar la respuesta terapéutica del paciente descubriendo: que las sustancias así diluidas antes que perder efecto curativo, aparecían efectos contrarios a los que provocaba en estado puro.

Cuando Hahnemann ingiere los productos al igual que sus discípulos, no sólo provocan todos los signos y síntomas de las enfermedades, sino que observan cambios mentales y emocionales como estados agradables y desagradables como la angustia, la ansiedad, el mal genio, el temor etc. Con ello se comprueba que casi toda enfermedad, si no toda, se acompaña de actitudes psicológicas, que con una correcta terapia lo primero que nota el paciente es el agradable estado psicológico que adquiere. Punto básico para demostrar que lo físico influye en lo mental y viceversa, o simplemente que la terapia realizada es la correcta o está correctamente encausada, así los síntomas empeoren.

En homeopatía un fármaco se elige no sólo por la acción sobre el órgano o tejido enfermo, sino por los signos o síntomas mentales del paciente, la acción orgánica está subordinada a la psicológica.

Para los homeópatas, la enfermedad deja de ser un concepto anatomopatológico y pasaba a ser un “paciente” que como individuo enferma, debido al ingreso a su organismo de homotoxinas (endógenas o exógenas) que ocasionan un desorden psico-físico y en éstas circunstancias lo importante es el enfermo, no la enfermedad como en la medicina alopática. La belleza en el arte de curar del terapeuta consiste en restituir al paciente como una totalidad y que éste esté apto para enfrentar todas las dificultades que el diario vivir le presente, con libertad de vida y no esclavo de un diagnóstico o de un tratamiento.

Un concepto muy importante en el manejo de pacientes, es que para los médicos biológicos (homeópatas, naturistas, terapistas neurales, etc.) la enfermedad no es un fenómeno localizado y que un órgano o tejido localizado es la causa y el asiento de la enfermedad y que una vez tratado y curado, la enfermedad desaparece. Otro gran error de la medicina ortodoxa, es considerar los procesos patológicos limitados en el tiempo, sin conexión con el resto del cuerpo, como si fueran partes independientes; es por ello que un terapeuta biológico concibe la enfermedad como un estadio psicofísico en el espacio-tiempo y sus enfermedades, como etapas transitorias en la trayectoria dinámica de la vida de un ser humano.

Es la falta de una visión integral con concepción kósmica, lo que lleva a la medicina alopática y otras escuelas a tener una visión cerrada o equivocada para el correcto manejo de la vida o la salud de los pacientes, entender la conexión de la parte con el todo y del todo con la parte, nos ayuda a que podamos tener terapias con concepción psico-física, lo que podemos denominar terapias integrales porque son integradoras; por lo tanto se buscará las causas de las manifestaciones clínicas del paciente y no el manejo de signos y síntomas como actualmente lo hace la medicina alopática.

Hahnemann llamó psora a la falta de control  y armonía de la función de la célula  para sus funciones energéticas celulares, la función energética o vital no es la óptima y es viciada, generalmente por daño congénito, surgiendo una exaltada función bioquímica, dando una susceptibilidad patológica o disminución en su capacidad de respuesta ante una agresión. Es en este nivel donde clasificó las enfermedades crónicas (daños del terreno) aquí es importante leer el artículo de homotoxicología[1]

Llamó psora -comezón- a un desorden primitivo que luego denominó miasma, es decir, una alteración que permitía la implantación de una patología, una impronta patógena a la que denominó DIATESIS o predisposición. Psora es una profunda intoxicación por los residuos tóxicos de enfermedades mal tratadas o suprimidas, igual que alteraciones psíquicas reprimidas, llevando a alteraciones del neurovegetativo, con trastornos metabólicos y poca capacidad de respuesta física y psíquica ante las agresiones externas. Es aquí que vemos la importancia de tratar correctamente enfermedades agudas, para que no sobrevengan las manifestaciones de las crónicas.

Cuando el paciente se logra restablecer de su cuadro agudo es cuando se puede tratar su diátesis, es decir un tratamiento de fondo. Toda correcta terapia homeopática, como en cualquier buen procedimiento clínico, tendrá una anamnesis que incluya todos sus comportamientos psicológicos desde la infancia, los pequeños y grandes traumas afectivos que hayan podido generar alteraciones corporales, y al tener un completo cuadro sinóptico del estado general del enfermo, se sabrá que circuitos volver a restablecer, si el trasfondo del paciente no es removido por el terapeuta, el paciente no tendrá la mejoría profunda y completa deseada.

Restablecer la salud mediante los tratamientos homeopáticos dice el Dr. Ruggero Dujany “no significa eliminar los síntomas que angustian al paciente, sino restablecer la integridad y el equilibrio psico-físico del paciente, restableciendo las corrientes vitales del paciente y su voluntad”. Cuando un paciente con tratamiento homeopático se cura tiene un orden lógico en su proceso de restablecimiento y es lo que se llamó la Ley de Hering y es que los síntomas de curación del paciente desaparecen:

  1. Del interior al exterior
  2. De arriba hacia abajo
  3. Siguiendo el orden inverso a la aparición de los síntomas.

Cuando el proceso de curación de una enfermedad sigue este camino podemos estar seguros de que la curación o la mejoría son acertadas

Para una completa curación se va a requerir de tiempo, a veces días, semanas o años para que se realice, si el paciente logra entender que los nuevos signos o síntomas son las crisis de curación (vicariación regresiva) no realizará tratamientos que lleven nuevamente la enfermedad al interior del cuerpo y así logrará sanar completamente.

Durante el embarazo, sobre todo al inicio de la gestación, se debe ayudar a la madre y al bebe en formación, dándole SULFUR a la 200 al inicio de la gestación; aproximadamente 20 días después, se dará LUESINUM 200, para proteger el sistema nervioso del bebe de la sífilis, pues es el primero en desarrollarse. Posteriormente se dará MEDORRHINUM contra la psicosis y PSORINUM contra el psora, dos nosodes que pueden afectar intensamente al feto, y si en la familia hay antecedentes de tuberculosis o de cáncer, se dará TUBERCULINUM 200 o CARCINOSINUM. Estos niños al nacer tienen la característica que comen, ríen, sueñan y no son irritables, con un excelente desarrollo psico-físico, además los partos de estas madres son más fáciles y menos traumáticos.

En general los homeópatas no se oponen a la vacunación, pero consideran las dosis demasiado fuertes para el sistema nervioso y el sistema inmune, por lo tanto prefieren el suero vacuno tratado homeopáticamente con sus diluciones y dinamizaciones adecuadas.

Las consecuencias gravitacionales de la energía, por necesidad ligada a la masa del ente considerado, son iguales en la pequeñez infinitesimal del átomo y en la grandeza inconmensurable del Universo Estelar. Tanto el átomo como el universo tienen su masa y su energía cuántica iguales y al estar a distancias recíprocas, sin que ninguno gire alrededor del otro, por no haber predominio de masa por ninguno de ellos, pueden estar girando alrededor de una masa distante mayor, es el caso de los soles en una galaxia y los enlaces moleculares en resonancia en un órgano.

Por ello cuando nos referimos al cuerpo humano (materia) podemos entender que somos energías en campos electromagnéticos que nos comportamos en forma inclusiva (holónica). Cuando hacemos el recorrido HOLÓNICO del cuerpo humano sabremos que somos totalidades partes a un mismo tiempo, somos nubes subatómicas que forman los átomos y estos forman moléculas que cuando se suman forman los órganos y la unión de éstos forman los sistemas que estructuran los cuerpos, las familias, las sociedades, hasta el infinito, hasta el universo, hasta el Kosmos.

Cuando observamos las funciones celulares vemos como entran y sales sustancias en intercambio permanente del exterior al interior y viceversa (moléculas, átomos) con cerca de cincuenta mil reacciones enzimáticas por segundo por célula. De allí la importancia de comprender que no somos los mismos de un minuto a otro o de un día a otro.

Toda enfermedad se inicia como un trastorno energético en las energías cuánticas u ondulatorias de las moléculas de un órgano determinado, expresándose finalmente como los síntomas y al presentarse éste, el organismo tratará de reorganizarse, expulsando del cuerpo lo que considera necesario sacar y conservando otras para su subsistencia.

Por ello para el tratamiento homeopático correcto se requiere un estímulo energético ordenador y será buscando una sustancia que cargue energéticamente el solvente, hasta el punto que pueda producir determinados síntomas (semejante a los del enfermo) en una persona sana.     

Bibliografía

DUJANY, Ruggero. LA HOMEOPATÍA. Ed. Teorema, Italia, 1980

Webgrafía

http://www.universoarke.com/blog-topos/escritos/homotoxicolog%C3%ADa-de-reckeweg