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La fiebre PDF Imprimir
Escrito por Jaime Norberto Sarmiento Botero   

La fiebre

Resumen. La temperatura corporal está dada por la regulación de centros termorreguladores nerviosos sistema endocrino y la tasa metabólica corporal, principalmente en las vísceras. La fiebre es el síntoma que nos indica que se presenta una alteración en el organismo y nos está alertando de alguna anomalía que puede poner en riesgo nuestra vida o alguna de las partes de nuestro organismo.

 

Cuando la temperatura corporal aumenta, más allá del rango normal de funcionamiento fisiológico, es indicador de alteraciones encefálicas o presencia de sustancias tóxicas endógenas, que inciden en los centros termorreguladores del cuerpo como son los pirógenos -sustancias proteicas de desecho bacteriano o de las mismas células corporales o también, sustancias tóxicas externas que activan el termostato hipotalámico- y los centros termo reguladores periféricos, localizados en cuello, axila, zona inguinal, fosas poplíteas y pies.

 

El mecanismo de acción - en forma directa - de los pirógenos es cuando actúa en el hipotálamo y, en forma indirecta, cuando actúa en sangre periférica y puede tardar varias horas en causar su efecto, como sucede con las endotoxinas de bacterias gram negativas.

 

Cuando la sangre o los tejidos corporales contienen virus, bacterias o toxinas, los mecanismos de defensa se activan, aumentando la producción de leucocitos-linfocitos o macrófagos- que trataran de ingerirlos (fagocitarlos) y al hacerlo, liberan una sustancia llamada INTERLEUQUINA-1 llamado pirógeno leucocitario o pirógeno endógeno y cuando esta sustancia alcanza el hipotálamo estimula la elevación de temperatura corporal en tan solo 8-10 minutos.

 

La temperatura corporal está regulada exclusivamente por mecanismos nerviosos de retroalimentación que operan, en su mayoría, a través de centros termorreguladores hipotalámicos y para que estos mecanismos actúen, se necesitan detectores de temperatura que indiquen el momento en que ésta aumenta o disminuye en exceso.

 

Como se sabe en la piel hay receptores, tanto para el frio como para el calor, habiendo más receptores para el frio que para el calor-hasta 10 veces mas-. De acuerdo al área corporal, el sistema nervioso producirá vaso dilatación cutánea, aumentando la sudoración y la traspiración, pues de esta forma, el organismo pierde calor y con acción del viento, se enfría la piel (fenómeno de convección) expulsando todo exceso de producción calorífica del cuerpo, ayudando a normalizar la temperatura corporal.

 

Hay un fenómeno fisiológico que cuando la temperatura interna corporal se eleva, el paciente sentirá una sensación psíquica de sobre calentamiento, quitándose prendas y tomando líquidos fríos o frescos y lo contrario con la sensación de frio, se abrigará y tomará bebidas calientes.

 

Los receptores profundos de la temperatura corporal se encuentran, sobre todo, en la medula espinal, alrededor de las grandes venas del abdomen y tórax, su acción es diferente a los mecanismos de la piel, pues están expuestos a temperaturas centrales más que a temperaturas superficiales. Pero al igual que en piel detectan más, el frio que el calor. Recuérdese que el frio baja las defensas corporales, el calor las aumenta.

 

Cuando hay cambio brusco por un estímulo súbito de sustancias tóxicas como sucede con la destrucción tisular (heridas por machacamiento), pirógenos (producidos por bacterias virus, mohos, levaduras y líquido amniótico) o deshidratación el organismo hará ESCALOFRIOS, sensación subjetiva de frio extremo, aunque la temperatura corporal sea normal o alta y luego hará fiebres variables según necesidad, hasta que la temperatura corporal se ajuste a nivel hipotalámico.

 

La fiebre aumenta la formación leucocitaria con incremento de los linfocitos natural killer para fagocitar los cuerpos extraños en cualquier área de nuestro organismo y las células de comportamiento extraño, como son los tumores, generalmente malignos, motivos mas lógicos para aprender a dejar que los pacientes se defiendan con sus propios mecanismos inmunológicos.

 

Hay un fenómeno que se llama GOLPE DE CALOR y es producido por las altas temperaturas ambientales con mucha sequedad del aire (sin corrientes de aire que faciliten la evaporación) y cuando la temperatura se eleva de un valor crítico de 40,5ºC a 42ºC, se acompaña de síntomas como mareo, náuseas, molestias abdominales, vómito, confusión mental y pérdida del conocimiento y puede llevar al paciente a la muerte.

 

Los mayores daños de las altas temperaturas corporales (hiperpirexia) se han demostrado por estudios anatomopatológicos que presentan degeneración parenquimatosa en la célula nerviosa principalmente encéfalo y en los parénquimas hepático y renal, que si no mata súbitamente al paciente, es lo que lo llevará a la muerte días después. También hay precipitación de las proteínas sanguíneas, que se evidencia con la coagulación intravascular diseminada. El sistema termorregulador tiene tres mecanismos para reducir el calor corporal cuando la temperatura se eleva:

 

1. VASODILATACIÓN DE LA PIEL, por inhibición simpática, el hipotálamo posterior produce vasodilatación, multiplicando la trasferencia de calor a la piel hasta 8 veces.

2. SUDORACIÓN, por el efecto vasodilatador aumenta la traspiración cutánea con efecto evaporador. Todo incremento adicional de 1ºC de la temperatura corporal, causa sudoración suficiente para eliminar 10 veces la tasa basal de producción de calor corporal.

3. DISMINUCIÓN DE CALOR, se inhiben los mecanismos de producción de tiritona y la termogenia química.

 

Cuando el cuerpo se enfría demasiado el sistema termorregulador inicia los procedimientos contrarios:

1. VASOCONSTRICCIÓN DE TODA LA PIEL, centros simpáticos del hipotálamo posterior (para conservar temperatura y no perder más calorías)

2. PILOERECCIÓN, es la erección de los pelos cutáneos por contracción de los músculos, poco importante en el ser humano, pero muy valioso en los animales, pues atrapa una porción de aire aislante próxima a la piel, evitando trasferencia de calor al entorno.

3. AUMENTO DE LA TERMOGENIA (PRODUCCIÓN DE CALOR), aumenta la tasa metabólica corporal con aumento de tiroxina y estímulo simpático con aumento de tiritona.

 

Una de las sustancias que inducen la fiebre es la prostaglandina E2 y si se inhibe su producción con medicamentos como la aspirina, la fiebre desaparece o al menos disminuye. La suspensión de la fiebre, con medicinas alopáticas, tiene el concepto que entre mas alta la fiebre mas dosis o mas potentes tendrán que ser los antipiréticos para controlarla; y al hacerlo, lo que se causa es un daño en mayor o menor grado, al sistema de defensas orgánico. Por ello, la fiebre desde el punto de vista biológico, no debe suspenderse nunca.

 

Las cirugías cerebrales que implican áreas cercanas al hipotálamo generalmente causan cuadros de hipertermias o hipotermias. Los tumores cerebrales o cuadros de compresión cerebral pueden actuar en éstos centros termorreguladores de igual manera.

 

Cuando entendemos la naturaleza y sus mecanismos para conservar la vida y la salud, deberíamos ayudarle en su trabajo perdiendo el miedo a la fiebre corporal, pues este temor basado en premisas infundadas de que la fiebre produce meningitis o convulsiones, conceptos erróneos que han llevado a médicos y enfermeras a trasmitir éstos miedos y pánicos; pues la meningitis (infección de las membranas cerebrales por bacterias, virus u hongos) es la que induce las altas temperaturas, no al contrario.

 

Cuando hay lesiones cerebrales previas, principalmente el lóbulo temporal, con o sin temperatura alta se producen las convulsiones, peligros que pueden ser conjurados por un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado (la correcta alimentación desde la lactancia materna ayuda a la mielinización neuronal, para evitar daños cerebrales).

 

Con este escrito quiero dejar claro, el criterio erróneo de profesionales en la salud, que en lugar de contribuir a la educación de la población, crean pánico y desinformación, empeorando la situación de salud de los pacientes.

 

Debemos entender la fiebre como mecanismo natural que nos está defendiendo, aprender lo importante de dejar al organismo con la fiebre, al menos por un período prudencial, para que elimine las sustancias dañinas llamadas homotoxinas; y que ese paciente mas adelante en su vida, no almacene homotoxinas que lo llevarán a producir cuadros clínicos con enfermedades crónicas tipo asma, artritis, mialgias, gastritis, dispepsias, etc. por no permitir los cuadros clínicos agudos. (Ver escrito de Homotoxicología).

 

Bibliografía.

GUYTON, A. C. & HALL J. E. Tratado de Fisiología Medica. 11° edición. Elsevier, Madrid, 2007

PAYÁN DE LA ROCHE, Julio César. La Medicina Biológica: Una medicina no comprometida. AMO Ediciones, 1990.

RECKEWEG, H.H. Homotoxicología. Alburquerque, s.l. s.n. 1980.